Y tú, ¿Has vivido una vida feliz?

Me encantan las películas con profunda reflexión sobre la vida. Los filmes que te inspiran. Las escenas mágicas que te dejan pensando. Así lo fue cuando vi la película Antes de Partir (The Bucket List, en inglés), protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman cuyos personajes sufren de una enfermedad terminal y deciden cumplir juntos una lista de acciones, antes de morir. Si bien trata de una comedia llena de risas y aventuras, la historia trae momentos de reflexión sobre la preparación y abordaje de la muerte. Algo que, a todos, tarde o temprano nos llegará.

Recién vi la película por segunda vez. Fue una película estrenada en 2007. Pero una buena película, tiene la característica de que la puedes ver varias veces y la seguirás disfrutando. En particular, hay una escena que me cautivó. Es cuando el dúo aventurero cumple con una de las acciones de su lista y están los dos solos al tope de una de las pirámides de Egipto disfrutando de un espectacular atardecer. Freeman comenta que los antiguos egipcios tenían una creencia sobre el momento de su muerte. Ante las puertas del cielo, un guardia le haría dos preguntas al alma del fallecido, cuyas respuestas, determinarían si podría entrar.

La primera pregunta sería: ¿Has vivido una vida feliz? En el rodaje, el personaje de Nicholson respondió con orgullo y sin recriminación. Esta pregunta sugiere que ser feliz sería uno de los determinantes para entrar al cielo o al más allá. A un lugar placentero que representa “la vida después de la muerte”. Podríamos interpretar en nuestra realidad que el ser feliz es algo que se espera de nosotros a cambio de haber recibido el regalo de la vida. Entre todas las maravillas, las cosas buenas y el gozo o placer, todos tenemos la capacidad de ser felices. Pero así lo es también entre los desafíos, el dolor o incluso la pérdida. Yo creo firmemente que los días duros y malos, son parte de nuestra felicidad; abordados con una perspectiva positiva o buscar la oportunidad en ellos, es lo que nos dará crecimiento personal.

Ahora bien, de acuerdo con el relato del personaje interpretado por Freeman, el simplemente ser feliz no permitiría el acceso al cielo. Sería solo el primer paso. La llave de las puertas sería otorgada según la respuesta a la segunda pregunta: ¿Y si has sido feliz, haz brindado felicidad a quienes te rodean? Esto quiere decir que aquel que ha guardado el gozo y plenitud de la vida para uno mismo, no le sería permitido el acceso a los jardines de la vida eterna. A diferencia de la primera pregunta, el personaje interpretado por Nicholson tragó saliva, y su expresión evidenció una enorme incomodidad.

No me compete juzgar la validez de la creencia egipcia mencionada en el la comedia, pero, nos deja la poderosa reflexión de que nuestra misión suprema de la vida implica dos cosas mutuamente condicionales y amarradas: ser feliz y contagiar dicha felicidad a quienes nos rodean. Familia, amigos, colegas de trabajo, comunidades, país, e incluso, en la medida posible, al mundo entero. Sin embargo, como dice un colega de trabajo: “el orden de los factores sí altera el producto”. Para poder brindar felicidad a quienes nos rodean, al menos de forma sostenible en el largo plazo, se debe comenzar por ser feliz uno mismo. Si tu no eres feliz, difícilmente le darás felicidad perdurable a quienes te rodean. Podrás brindarles momentos felices o de gozo, pero no lo que entendemos como felicidad en términos de bienestar sostenible en el tiempo. Esto no quiere decir que uno deba ser egoísta, pero sí estar lo suficientemente consciente para hacerse a uno mismo la primera pregunta de forma brutal y directa: ¿eres feliz? Invierte en ello tu energía, para buscar tu desarrollo y crecimiento personal, tu mejor versión mediante la mejora continua. La búsqueda de dicho crecimiento es lo que te traerá la felicidad genuina, y con tus valores auténticos como guía y con una actitud de gratitud y servicio hacia la vida, sin darte cuenta, contagiarás tu dicha a quienes te rodean. El mejor contagio será cuando seas un factor positivo a donde quiera que vayas, y a quien te rodea, que le ayudes a aprender a ser feliz. Y es así como podrás responder, sin darte cuenta, la segunda pregunta.

Escrito por

Director de negocios, autor y profesor. Esposo, padre de familia, y explorador de gratitud.

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